2 de junio de 2017

Humanizando la historia de la ciencia

de José Antonio Acevedo-Díaz y Antonio García-Carmona)

Tales, Euclides, Newton, Ohm, Coulomb, Faraday, Mendel… En las viejas pizarras escolares y en nuestros libros de texto eran frecuentes los nombres propios de la historia de la ciencia. De hecho, nos resultaban muy útiles como ayuda mnemotécnica. Mientras aprendíamos a retener conceptos o a resolver problemas no nos venía nada mal la ayuda de palabras tan sonoras como Pitágoras, Avogadro, Ruffini o Gay-Lussac para identificar teoremas, constantes, reglas o leyes. Cosas que, por lo demás, tampoco diferenciábamos con mucha claridad.

Pero, ¿quiénes eran esas gentes? ¿Cuándo vivieron? ¿Hicieron algo más que bautizar conceptos que nosotros debíamos aprender? ¿Tuvieron otra vida que la de los libros de texto? Esas preguntas pocas veces eran respondidas. Había demasiada prisa. Los programas de ciencias eran largos y no se podía perder el tiempo humanizándolos. Lo importante eran los conocimientos, no cómo se llegó a ellos. Aunque menos señalada, esa era otra de las brechas entre las dos culturas. Los nombres propios de la ciencia enseñada eran abstractos e intemporales, los de las humanidades escolares casi siempre eran hijos de un lugar y de un tiempo. Algo que no solo contribuía a alejar a la ciencia de las personas. También a falsificarla.

En las últimas décadas han venido apareciendo tímidamente en nuestras aulas algunos espacios curriculares protegidos en los que la enseñanza de lo científico ha podido liberarse un poco de las prisas, de las inercias y de los compartimentos estancos. Ciencia, Tecnología y Sociedad, Ciencias para el Mundo Contemporáneo o Cultura Científica, son los nombres de nuevas asignaturas que se han venido sucediendo en España en las que resulta un poco más fácil abordar las cuestiones propias de la naturaleza de la ciencia que antes quedaban opacadas por la disciplina de las disciplinas. 


Hoy nadie puede considerarse culto si no conoce la importancia de contribuciones científicas y tecnológicas como las de Pasteur, Edison o Watson y Crick. Sin embargo, a veces nombres como estos pueden convertirse de nuevo en hitos heroicos, en meros iconos de progresos tecnocientíficos que acaban ocultando los procesos y casi falsificando la naturaleza de la ciencia. Por eso, conviene saber en qué tenía razón y en qué no Pasteur frente a Pouchet y frente a Liebig, en qué era más hábil Edison que Tesla o qué parte de su Nobel le debían Watson y Crick a Franklin (o por qué a esta no se la cita solo por su apellido como se suele hacer con aquellos).

José Antonio Acevedo-Díaz y Antonio García-Carmona han tenido el acierto de sintetizar de forma diáfana cinco episodios de la historia de la ciencia particularmente relevantes para entender su naturaleza. Y han conseguido que el resultado sea tan atractivo para el lector curioso como útil para el docente en su aula. De hecho, ambos vienen de esta y de la investigación sobre una didáctica de las ciencias particularmente atenta a lo que los enfoques de Ciencia, Tecnología y Sociedad y de la Naturaleza de la Ciencia pueden aportar a la educación de los ciudadanos y también en la formación de los futuros científicos.

Como pasa tantas veces, quizá también en este libro sea recomendable dejar para el postre los dos primeros capítulos. Esos que iluminan algunas de las lecciones que cabe extraer de los cinco episodios de controversias históricas que de forma tan amena y rigurosa se reconstruyen en esta obra. Unas lecciones que encuentran también una guía particularmente útil en los cuadros que los autores han incluido al final de cada capítulo.

Sin duda, este libro contribuye a demostrar que otra forma de entender la educación tecnocientífica es posible y necesaria. Por eso es un acierto que José Antonio López Cerezo y Juan Carlos Toscano hayan querido incluirlo en esta cuidada colección que, desde la Cátedra Ibérica CTS+I de la OEI y la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía, edita La Catarata.

Que José Antonio Acevedo-Díaz y Antonio García-Carmona hayan seleccionado como primer caso el del doctor Semmelweis y como último el de Edison y Tesla pone de manifiesto que la naturaleza de la ciencia y la relevancia que en ella tienen los factores no epistémicos no es un asunto que pueda interesar solo a quienes tienen afinidad hacia la ciencia básica. Y revela también que los artífices de la ciencia y la tecnología no deben quedar reducidos a la condición de hitos mnemotécnicos para escolares, sino que fueron protagonistas de episodios humanos que en su momento tuvieron tanta importancia para mejorar la vida de las personas como interés sigue teniendo ahora su conocimiento.

4 comentarios:

  1. Gracias por el prólogo que nos has hecho del libro.

    José Antonio Acevedo-Díaz

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  2. Los personajes principales de las controversias científicas que se tratan en el libro son bastante conocidos en general: el húngaro Semmelweis, los franceses Pasteur y Pouchet, el alemán Leibniz, la inglesa Rosalind Franklin, el estadounidense Edison y el croata Tesla. Además de estos “actores principales” aparecen en ellas “actores secundarios”, a menudo tan importantes los segundos como los primeros. No menos relevantes son los escenarios de las controversias, unas veces íntimos y públicos otras, pues también tienen un papel esencial en el desarrollo de estas. Asimismo, hemos procurado que en las narraciones no haya héroes ni villanos. Aunque el lector pueda tener más simpatía por unos personajes que por otros, estos se muestran –o al menos eso hemos pretendido– con sus virtudes y sus defectos, con sus éxitos y sus fracasos.

    José Antonio Acevedo-Díaz

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  4. ÍNDICE

    Prólogo, por Mariano Martín Gordillo 9
    Preámbulo 13
    Capítulo 1. La ciencia como parte de la cultura 15
    Capítulo 2. Historia de la ciencia 22
    Capítulo 3. Semmelweis y la fiebre puerperal 32
    Capítulo 4. La controversia entre Pasteur y Pouchet sobre la generación espontánea 44
    Capítulo 5. La controversia entre Pasteur y Liebig sobre la fermentación 58
    Capítulo 6. Rosalind Franklin y la doble hélice del ADN 71
    Capítulo 7. La controversia Tesla vs. Edison sobre las dos corrientes eléctricas – AC/DC 88
    Epílogo 99
    Referencias bibliográficas 105

    José Antonio Acevedo-Díaz

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